¿ Ves todo eso ? Es nuestro, para siempre

¿ Ves todo eso ? Es nuestro, para siempre

domingo, 6 de marzo de 2011

Thunder

Se acabó la magia.
No hay, se perdió, se la llevaron o incluso es posible que se fuese por su propio pie, cansada ya de tanto no saber.
Sé que ninguna de las miles canciones que tengo guardadas no servirán para llenar niguno de esos huecos.
De todas maneras ya no nos servía de nada.
Los héroes se habían ido un montón de veces antes.
Y yo siempre he podido sola contra todo.
Pero es que además esta vez no estoy sola.
Es más, por mucho que lo intentase no podría sentirme sola.
Aunque no volviese a salir el sol.

viernes, 18 de febrero de 2011

Goodbye lovers.

Cualquier tarde de otoño es buena para escribir o para soñar que es casi lo mismo.
En esos tiempos de aguas encharcadas no hay lugar para el amor, lo sabemos bien,a estas alturas ni nos ilusionamos con ello.
Pero nos conformamos con cualquier película que nos haga llorar, su cielo color melocotón, las hojas secas que nos delatan al caminar, la brisa mañanera o una nueva razón para no salir por la mañana de la cama.
Lo que ocurre es que no es otoño. Así que las desilusiones propias de la época se quedan bajo el tren de los vientos huracanados para volver cuando levantas la vista y ves que no es verano.
Te echo de menos, como al que más, en realidad, no ha pasado ningún día en que no lo haya hecho. Hacía tiempo que no me tomaba algo tan enserio, pero es que tampoco me ha sido fácil olvidarlo y sé que no seré capaz.
No es que me hicieras feliz, pero no me dabas razones para no hacerlo. Bueno sí, si me hacías feliz, radiantemente feliz, brillante, de colores.. ahora solo estoy destinada a esperar.
Sí, hablo de ti. Del verano, fábrica interminable de sonrisas y de historias agridulces pero tan bellas que no producen tristeza.
Chispas, chispas por todas partes. Infinitas, y gente saltando y cosas derritiéndose y descontrol. Y canciones que merece la pena escuchar, incluso bailar. Bebidas de colores y partes del cuerpo que se transforman en animales.
Sabores que se incrustan en la piel y olores que te perseguirán hasta el final de tu vida.
Tejados que se caen y otros que no se han caído nunca ,ángeles enmascarados y héroes que derriten el asfalto con sus capas. Verano , verano ,verano. quizás si más te digo antes llegas. Confío en que sí y es que por ti he perdido la cabeza.
Ni siquiera tengo amantes, confío en que volverás a buscarme, a mi inocencia, mi locura y a mí. Y los cuatro surcaremos los cielos.
Como en los buenos tiempos. Cuando las luciérnagas no dudaban en comerse las estrellas.

Míralo, se ha perdido, y me ha encontrado.

Algo le quedó claro a todas esas luciérnagas que se quedaron pegadas al cristal de la habitación.
Que nunca se fue, no se va y no se irá.
A veces mi mente se pasa de ilusa y optimista. Pero quizás este revoltijo de fuegos artificiales siempre tuvo razón.
Y quizás la única que rompió las promesas con sabor sal y arena es la que está aquí presente.
Porque él estuvo ahí siempre.
Con tejado o sin él.
Saboreando ese lunar con el que suele saldar sus deudas.
Estuvo, vigilante, quizás por encima de las nubes.
Releyendo mi mente cada vez que se paseaba sobre ese par de piernas infinitas que bien sabe reconocer.
Mientras, en la oscuridad, torturándome a miradas demasiado tiernas.
Quizás por eso aguanté tanto tiempo.
Porque, y él lo sabe, con ternura.. todo vale.

Realise.

y se enciende la chispa.
La que seguía viva entre tantos montonces de cenizas y de lágrimas de almohada a medianoche.
Algo decidió recorrer el espacio que quedaba y llegar , al final, al principio de todo.
Quizás me equivoco, como siempre.
Pero hay magia, de verdad.
Hay héroes, y ángeles que saltan.
Ángeles idiotas que se enamoran y héroes que buscan el amor verdadero, y veranos que se encuentran desubicados en pleno invierno.
Canciones con solera y cosas demasiado especiales para archivarlas en los documentos de un disco duro.
Como de costumbre, todos intentan entenderme, pero no pueden y me gusta que sea así.
Que estemos solos, bajo la luna y encharquemos las noches con más promesas, apuestas, recuerdos, y muchas pero muchas letras rosas.
Es posible. Claro que es posible.
Es probable tocar el cielo de nuevo, no es seguro. Ni siquiera casi seguro. Pero míralo, sí, a él, al chico del tejado, tan tierno, para mí, y es febrero.
Y no tenemos miedo a las nubes, nos sentimos cerca.

Sick lullaby.

Míralo, ahí está.
Abriéndote sus entrañas como ya lo habías hecho tu hace unas semanas.
Operación a corazón abierto.
Lo sientes muy cerca, cada vez más.
Poco a poco va dejando caer todo lo que puede.
Le cuesta. Así son las cosas. El chico del tejado no es cualquier oso de peluche, intenta no dejar muchas pistas por el camino, de no dejarse ver demasiado, lo justo.
Pero es adictivo, y le resulta difícil.
Le está cogiendo el truco.
Sí, a dejar las palabras rosas como están ,como me gustan.
Y a esas canciones en inglés que tanto odia.
A sonreír como solo él sabe, para mí, delante de quien sea.
Me he dado cuenta que no le gusta el invierno, que lo odia y que ahora mismo le gustaría huir a cualquier lugar.
Pero hasta bien entrada la primavera no puede subirse a los tejados.
A mí tampoco me gusta el invierno y de vez en cuando daría lo que fuera por huir. Pero no se lo he dicho, y dudo que lo haga.
No es el momento.
Él lo sabe.
Todavía hace mucho frío para pasar a las confesiones propias de magdalenas de chocolate.
Pero aunque haga frío, estamos en las mismas.
A metros de distancia y pensando en lo mismo.
Felices en silencio , nadie lo sabe.
Pero es tan perfecto, esto de sentirse a distancia.
Que no nos lo diremos nunca, sino se perdería la magia.
Y ahora mismo hay tanta magia, tantísima..
Que confío en que me escuche y que sí , que lo haga otra vez..
Eso de electrocutarme.

WTF.

Y lo quieres tanto.
Tantísimo que no sabes que es más importante.
Si su sonrisa, o la tuya.
Al final, la suya es más importante.
No porque valga por dos.
Sino porque brilla más, la suya siempre brilla más.

he cares

Al final del todo te das cuenta de que aquellas cosas en las que creías ciegamente eran verdad, que las creías por no perder la esperanza, por tener algo a lo que agarrarte cuando viene el vendaval.
Por guardar un poco de magia, por las películas románticas.
La cuestión es que confías en lo más profundo de cada poro de tu piel que es verdad, que no te equivocas, y que siente, igual que tú sientes.
Que todas esas casualidades, era demasiado casuales, demasiado especiales. Y que por predicar algo, el predicador predica. Yo digo lo que siento, confío en lo que siento.
No en lo poco que sé.
Pues sí, las certezas se amontonan, no sabemos de donde han salido, si de sueños, si de deseos,si de las estrellas o de mismas casualidades.Pero ahí están, no estorban.
Está claro, más que eso. Los héroes, no huyen, simplemente se esconden, y los héroes también tienen miedo.
Miedo a amar, miedo a la soledad, lo ocultan bajo miles de capas de colores bajo las que se escudan.
Pero hay gatos y gatos, y su rayo directo al corazón le delata, y yo que vivo en los sueños supe que debía hacer.
Yo no soy una heroína.
Pero quizás sea un ángel.
Una cosa sí, siempre consigo lo que quiero. Y él lo sabe.
Y le importa.