y se enciende la chispa.
La que seguía viva entre tantos montonces de cenizas y de lágrimas de almohada a medianoche.
Algo decidió recorrer el espacio que quedaba y llegar , al final, al principio de todo.
Quizás me equivoco, como siempre.
Pero hay magia, de verdad.
Hay héroes, y ángeles que saltan.
Ángeles idiotas que se enamoran y héroes que buscan el amor verdadero, y veranos que se encuentran desubicados en pleno invierno.
Canciones con solera y cosas demasiado especiales para archivarlas en los documentos de un disco duro.
Como de costumbre, todos intentan entenderme, pero no pueden y me gusta que sea así.
Que estemos solos, bajo la luna y encharquemos las noches con más promesas, apuestas, recuerdos, y muchas pero muchas letras rosas.
Es posible. Claro que es posible.
Es probable tocar el cielo de nuevo, no es seguro. Ni siquiera casi seguro. Pero míralo, sí, a él, al chico del tejado, tan tierno, para mí, y es febrero.
Y no tenemos miedo a las nubes, nos sentimos cerca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario