Momento, es el momento de que cambie todo, da igual si es poco a poco o de golpe.
Hay algo dentro de mí, algo que me despierta y que aparece al decir adiós.
Diré siempre que se equivocan, pero sé que nosotros mismos somos los únicos dueños de nuestro destino.
Ahora mismo miro por la ventana y no encuentro más que desesperación, un mar blanco un cieo confuso, y me miro a mí, es lo mismo. Y es que no sé que pasará ahora y eso tiene su encanto.
Como las cuerdas de un violonchelo, que vibra, sin miedo y vuelve a su sitio otra vez.
En este instante, estoy en un punto de salida en el que falta una línea que trazar, se puede ir sin rumbo pero en ese momento es en el que se puedo empezar a trazar el camino.
La verdadera libertad nace de la confusión, porque la imaginación vale más que el conocimiento.
Y cuando sepa que hacer, me armaré de valor y haré las líneas que hagan falta sobre el asfalto.
Para eso necesito inspiración, algo espontáneo, algo lunáticamente sutil.
Que llegue sin quererlo por debajo de la piel y que no me lo pueda sacar.
No se puede premeditar, tiene que salir solo...
Esperar no sirve de nada, y yo como personaje pasivo de esta historia me presento para saltar a la aventura y buscarlo, buscarte, encontrarte y despedazarte.
Es la única forma de comprar las palabras hoy en día.
Pero sintiendo eso aquí dentro, sé que es el momento perfecto para buscarlo..
Y sé que debo escucharlo, como gato sobre el tejado, y entre todo ese ruido inútil, encontrarlo, quizá es el único camino, y hacerlo mío, mío para siempre. Otra vez.
Últimamente me refugio en sus notas, en su voz, no veo otra forma de salir de este agujero y no pasa nada, ese es el problema que no pasa nada, que todo está tan vacío.. Pero le prometí que si algo iba mal, daría un sprint para alcanzarlo, porque nada es suficiente fuerte, ni suficiente inmenso para parar un corazón que late..si late de verdad, sin dejar que se escape la magia.
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