¿ Ves todo eso ? Es nuestro, para siempre

¿ Ves todo eso ? Es nuestro, para siempre

martes, 14 de diciembre de 2010

Por último dile que debí abrazarle, debí hacerlo.

Te podría decir exactamenteque día fue, sí, enlazando acontecimientos es fácil recordarlo.
Se podría decir que llevaba un mes esperando ese momento, y aun así no lo presentí, no.
Porque esperaba que fuese otro día, lo tenía planeado, me lo había dicho, pero precisamente ese día no me lo esperaba..
Me puse esa camisa, que se podriá decir que da suerte, depende de como lo mires...sí, esa de rayas blancas y rosas. La verdad, no me queda espectacular, pero me gustaba, y me la puse, sin pensar, porque sí. Recuerdo que me miré al espejo entero que hay detrás de la puerta de la otra habitación, me miré y remiré. Había adelgazado desde la última vez que me lo puse, esa vez fue pues ese día que se podría definir como perfecto. Intenté arreglarlo con un cinturó a la espalda para mejorarlo, mis pantalones vaqueros favoritos y mis sandalias de hace mil años que han pasado hasta por cuadras de caballos y que, pff, costaron un ojo de la cara..
Pelo suelto, un poco de rímel ( del nuevo, un regalo ), la raya bien hecha, mis llaves con la bota, el móvil y dinero.
Salí, tranquila.. Ansiado verano, como lo adoro, este había estado un poco vacío, pero en ese momento estaba en las nubes y difícilmente bajaría, daba igual lo demás. Era de noche, un sol abrasador, invisible abrigaba mis piernas..
Un día normal, con ellas, como siempre. Nunca se me olvidará que tomé el batido más asqueroso de mi vida, chocolate con nata. Nata caducada, cortada, asquerosa. Pero me la comí, casi toda, y eso dio lugar a un nudo en el estómago que bien podía hacerme retorcerme de dolor.
Pero daba igual, hoy no sería ese día esperado tantas horas y noches en vela. No, así que no debí preocuparme..
Pero fue, la cuestión es que fue..
Verlo entrar, sin reconocerlo, y morirme por dentro, maldecirlo todo, pero TODO.
Y no saber que hacer, pasar, pensar que huiría y que él pues mandaría todo a la mierda.
Normal, cobarde yo, y me quedé ahí, haciendo que no, que hay no estaba la cosa que llevaba esperando ver, sentir y tocar durante tanto tiempo..
Pero no se rindió, me llamó, y me giré.
Muerta de miedo, temblando y no era de frío. Fui, me quedé parada, y por la cara que puso mi expresión debería ser de perro asustado.. Intentó tranquilizarme.Me dio un beso y me preguntó si podíamos irnos. Se supone que tenía prisa pero estaba calmado, muchísimo, sabes, después pude averiguar que no era así, que estaba más tenso que yo, nervioso a reventar.
Huímos, nos fuimos, desaparecimos, me encanta desaparecer, creo que ya lo cité en varias líneas hace semanas, pero es excitante, y con él, con el chico del tejado, no podría ser mejor.
Fue casi exactamente que la última vez que le vi, no se había olvidado ningún detalle, ninguno.
Recordaba cada frase, cada anécdota, el lugar, el cómo y el por qué.
Alucinaba con cada cosa que decía.. me sentía una muñeca de porcelana, así me sentía, y me encantaba y ahora mismo acabo de deducirlo, sí, me sentía dulce, por primera vez en mi vida me sentí dulce, dulce en tod osu esplendor, sin falsedades, sin pensar. Yo sola, sincera, sola.. Si hubiese sido un color habría sido de color rosa.
En esos momentos sentía que todo tenía sentido, todas las cosas que había vivido y hecho en mi vida, los esfuerzos y todo lo que pensé, cuando me equivoqué y cuando me arriesgué. Todo había valido la pena y ahí estaba la gran recompensa.
Saboreé cada momento, cada segundo y cada racha de aire.
Era un muñeca de porcelana con mi soldadito de plomo. Invencibles.
En esos, creo que fueron veinte minutos, pasaron cosas, muchas cosas.. en fin, para ser veinte minutos. Y me imagino que puede pensar cualquier persona pero se equivocan..muchísimo.
Cuando tuve que irme, recuerdo que me levanté y le dije que bueno, adiós, ya nos veríamos y eso.
Yo no esperaba nada más, porque yo no estaba ahí para esperar nada más aunque hubiesen ocurrido muchísimas más cosas de las esperadas.
Pero la cuestión es que ahí estaba yo de pie, diciendo adiós. Sabiendo que volveríamos a vernos y que ahí en las nubes todo era perfecto.
Pues se levantó, y me dice yo me voy ahora con ellos que me estarán esperando desde hace bastante rato ya. No sé ni como ocurrió, pero solo sé que me besó, sin mirarme, sin pensarlo, simplemente lo sentía y lo hizo. Casto, limpio, impecable. Apretó fuerte como si no quisiese que terminase nunca. Lo reconozco, me electrocutó, como nadie lo había hecho antes, descolocó mi vida, entera.. El beso más perfecto que me habían dado nunca.
Me imagino mi cara en ese momento, los ojos como platos y las pupilas dilatadas, la boca medio abierta. Solté casi sin creérmelo, " me voy contigo "
Y me fui.
Pero sabes, me hizo pensar. Fue ese típico beso de un final inesperado, tan perfecto, tipo final.
No era la primera vez que me pasaba y ya me había tragado suficientes películas románticas americanas como para saberlo, deseé equivocarme.
Pero no me equivoco. No suelo equivocarme. Y ahí me di cuenta, que sí, que debí abrazarle, con todas mis ganas y eso me faltó..
Quizás, todavía esté a tiempo. En alguno de esos arranques de surrealismo que le suele dar a mi vida de vez en cuando..

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