Ahora mismo desearía contárselo todo. A quien sea.
Pero desde el principio. El principio del tooodo, el de la arena y los litros y litros de pintauñas. Como todos los días.
Aunque no me escuchen, contarlo de nuevo.
Para creérmelo un poquito más y olvidarlo un poco menos.
Es inevitable. ¿ Como quieres que no lo haga ?
Sí, tengo que contarlo, cantarla, soñarlo.
Si es que siempre hay algo, en cualquier esquina, en cualquier canción, alguna palabra, lo que sea, que me recuerda a cualquiera de esos detalles o esos momentos brillantes, dignos digníiiiisimos de cualquier película italiana o de lágrimas de alguna pastelosa descabellada. Los dueños de lo evidente se conmoverían con cada una de las cosas. Y para mí se va borrando todo poco a poco, pero en realidad, sigue ahí, igual que ayer, es imborrable, infinito,eterno, mío.
No puedo parar de pensarlo, y él lo sabe, antes de que se lo dijera, y todas esas cosas que no le he dicho también. Lo sabe todo. Sabe que sé que especial, y se cree ignorante, y aun así es extremadamente orgulloso.
Hoy ha sido la luna, de nuevo. Sin querer, estaba ahí, yo no le pedí que viniera, y me sonreía, pícara.Me decía algo que no conseguí entender.
Pero no me canso, de dibujarlo todo otra vez.
Mañana será otro día, otro día para recordar.
Para recordar porque yo quiero, porque aunque se empeñe en que no debería sigo ahí, porque yo decidí enamorarme de esa sonrisa.
Mañana querré contarlo todo de nuevo, de una manera distina, pero hacerlo. Aunque no me crean-
Lo que cuenta es mantenerlo vivo, el sueño, hasta poder tocarlo otra vez con las manos, porque cuando dejas de creer desaparece. Y si desaparece me queda un invierno muy muuuy largo, y muchas lunas por soportar.
No sé si podría. Lo haría. Y me volvería marrón. Y me daría igual.
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