Buenos días princesa.
Estoy empezando a aprender que hay veces que es mejor hacerte caso a ti.
Lo reconozco casi siempre tienes la razón, y mi orgullo se come tus palabras. Lo siento si te hice daño o si te he gritado demasiado fuerte. Si no fui lo suficientemente tierno contigo.
Sabes que eres especial ¿ verdad ? Que nunca se te olvide, habrá veces que no podré estar ahí para recordártelo.
Aun así intento que esa gran certeza se te meta en la cabeza poco a poco y aunque no quiera, lo hago sin querer.
Me imagino que te habría gustado que hoy fuese verano de nuevo y fueses a la playa con tu piel de color galleta a mí también me habría gustado, para verte con esos pantalones cortos que hacen de tus piernas trampolines infinitos, y verte tumbada al sol, mientras te escondes tras esas placas oscuras, haciendo que no me miras pero derritiéndome en segundos.
Yo, como siempre haré que no te miro que no te escucho, aunque en realidad sea lo único capaz de hacer.
Seguramente llevarías las uñas de color naranja como aquella vez, ahora el invierno ha borrado sus huellas.
Espero que por consiguiente no se haya llevado también tu sonrisa, no se lo perdonaría.
Sé que todo esto no es fácil para ti, y que deseas cada noche en tu cama despertar y ser la princesa que siempre has llevado ahí adentro.
Nunca te lo diré pero si te sirve de algo, me gustaría que supieses que eres la princesa perfecta, dulce como tú sola y que con ese gesto tan curioso que haces al girar la cabeza eres capaz de derretir lo que sea.
No sé mucho de estos temas, pero puedo decirte, por lo que he observado ( que ha sido mucho ) que caminas con música propia y que da la sensación de que puedes flotar.
Aunque no te vea siempre, sabrás bien que te siento y que tú me sientes a mí. Yo soy feliz, en parte gracias a ti y estoy seguro de que te sientes orgullosa de mí, yo sin embargo me siento como un niño pequeño libre como el viento, lo que pensé que esta misma situación me quitaría de las manos.
Tú que estás loca y persigues a los sueños como a una lagartija en un radiante día de agosto te prometo, y esta vez de verdad de la buena que lo encuentras. Que lo encontrarás tarde o temprano.
Y no te preocupes, si te da miedo esperar, yo espero contigo.
Nunca permitiría que te quitasen esos ojos verdes que te regalé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario