Ya no puede saber más. Más de lo que sabía ya , que no era poco.
Nunca pensé que fuese a tirar todo así por la borda, como un ataque imprevisto de locura.
Pero la locura siempre tiene algo de correcto. Y esto ha sido tan genial.
Poder soltarte de la mano sin miedo, e intentar volar sola, porque tú sigues debajo, para siempre.
Sin secretos, sin nada que ocultar, todo tal y como es.
Quizás visto desde la parte común del asunto, es una catástrofe sentimental.
¿ Pero sabes que te digo ?
Que soy infinitamente feliz, porque no podría ser más perfecto. No podría.
Promesas irrompibles, corrientes te fuerza infinita y nada de secretos. Nada de mentiras.
Todo tal como es.
Sueños cumplidos, porque no hay más, habría más. Pero sino, lo estropearía todo.
Como una melodía perfectamente agridulce con todos sus tonos y semitonos.
Poco entendible, demasiado especial.
Y yo sigo adelante, se lo prometí, y se lo debo.
El simple hecho de saber que el tejado está ahí, conmigo.
Y que las luciérnagas SIEMPRE VUELVEN. Me sirve, me sirve de rayito de sol en invierno.
Y de hojas secas en verano.
Quizás no lo entiende, pero dijo que si no podía lo haría.
Mientras yo me conformo con guitarras, haciéndolas mías todo el tiempo.
Con que solo en las películas, solo en los sueños de adolescentes en proceso de suicidio moral.
¿ Imposible ?
Nada.
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