Recuerdo como observabas cada uno de los pequeños gestos, casi sin darme cuenta, como me lees la mente y disparas con tu rayo azul directo al corazón.
Tus luciérnagas, como olvidarlas, y tu sonrisa impecable, la voz ...
Como olvidarlo, ¿ no ?
En algún momento demasiado dulce se cuela todo ese arcoiris de palabras inexistentes, y de olores e imágenes.
Lo siento, es inevitable.
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