¿ Ves todo eso ? Es nuestro, para siempre

¿ Ves todo eso ? Es nuestro, para siempre

sábado, 27 de noviembre de 2010

Éramos uvas, los dos, otra vez.

¿ No sientes como tiemblas ? Pero tanto tanto que y ano sabes si es del frío o de los nervios.
El no saber si tus piernas podrán resistir o si te desplomarás en el intento. La risa tonta, bendigan la risa tonta, salió desparramada así, sin pensarlo, sin darme cuenta.
Pero tantas casualidades lo merecen. ¿ No sientes como si tu corazón fuese a explotar de tanto latir ? Y lo mejor es que te sientes orgullosa, feliz no poder controlarlo todo a la vez.
Esto es lo más normal del mundo, mirar entre todas esas cabezas buscando sus ojos color tortuga. Pero hacía tanto tiempo ya, había perdido la costumbre, había perdido los escalofríos por la espalda y ahora llegan así de repente y directamente no sé qué hacer.
Como si fuese la primera vez, inexperta e inocente, pero no , no era la primera vez ni tampoco la segunda..
Sabes, me desperté con el presentimiento de que hoy era el día, el día de fijar mis pupilas en una sola cosa. Porque aparecería ese punto negro del folio, para hacerme compañía, que se bajaría del tejado un rato. Lo sabía, porque sí. Y descolgué mi traje de uva, porque hoy tocaba ser una uva.
Lo sabía, sin saberlo, lo sentí y si lo sientes, es suficiente.
Sabes, pasaron horas, pero sabía que aparecería, siempre lo hace.
Y ahí estaba, en un momento de flaqueza, le olvidé un segundo y apareció.
Solo fue girar la cabeza hacia mi izquierda. Y verlo, entre tanta gente y verlo solo a él.
Impasible, de pie, con la cara que pone cuando está pendiente de algo, pero se hace el indiferente.
A medio metro de mí, era una uva, como yo, como la última vez que le vi , y que me vio.
Esa vez que se quedó esperando que me dignase a dedicarle un "hola".
No me miró, pero sé que sabía que estaba ahí.
Más que nunca, lo pense, tiene unas espaldas perfectas, unas medidas impecables, se había dejado crecer el pelo, su mento afilado dejaba entrever un perfil totalmente felino.
Me encanta,me encanta, no podía para de repetirlo.
Y es que es él, tal y como es, la manera en que aparece y desaparece, como calva sus espadas directas al corazón y como gira la cabeza, como se apoya sobre un solo pie o como le es indiferente todos los demás. Y es que no puede estar más claro, él es el chico del tejado.
Me quedé con las ganas de comerme sus luciérnagas con más tranquilidad.
Pero las sentí, entre tanta gente, y tanto pero tanto frío ,las sentí ,impactando bruscamente ,sin más miramiento, de forma insolente, como cuando expulsa el humo de su boca.
Me parece suficiente, y lo mejor es que sé que se alegra, de alguna manera incluso más que yo.
Porque también tenías ganas de verme, y esta vez el destino lo quiso así.
¿ Te conformas ? Yo quiero más.

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