Imagina que corres como el viento, ahora no podrán gritarte que vuelvas pronto.
Que andas al ritmo de la música y te es inevitable, muñeca robótica, biónica dejando unas huellas más que pisadas.
Su wha wha wha se repite hasta la mismísima eternidad, sin dejarte dormir, una fiesta inmortal.
Millones de nubes blancas taponan el cielo de color chicle de fresa, pintan el reflejo de un mar totalmente rosa, perfecto vestido de noche.
Arqueamiento de cejas impecable, deja petrificado a más de uno de esos pibones sin camisa que se están paseando por ahí. Movimiento de caderas sin planificar, sin control ni elegancia, representan la forma más común de locura pública.
La inercia de un beso que en tu mente nunca tuvo lugar, de un sabor que permanece y permanecerá en tu boca.
Un chico, bueno un chico no, él, anda al sol, sus pies se funden con el asfalto de un verano a punto de acabar, cerca de la carretera, sin camisa con su toalla como capa, lleva una mochila y es perfecto, impecable el sol le da de lleno en el agujero blanco que le da brillo a sus ojos.
Arriba, unos metros más arriba, ella, inconscientemente acudió a una llamada sorda que nunca tuvo lugar, vio su héroe pasar, parecía ignorarla, pero la pensaba ,la repensaba la quemaba, la hacía ardir, volar, le daba vueltas y la dejaba en el suelo.
Imagina que te llevas esa canción para siempre en el bolsillo y que se te derrite como un caramelo en verano.
Que tu lengua acaba saboreando sus palabras rosas, hirientes cortantes, exquisitas adictivas.
Que tu pulgar no tapa el sol entero, y que tu estrella te guiña el ojo dando espectativas a un esperado final.
Imagina que estás entre sus brazos, entre sus insultos y el humo que sale de su boca, en la manera que sujeta su cigarro, entre sus promesas de algodón, bajo las farolas naranjas otra vez, y debajo de un verano que ya desapareció.
Que no puede tocarlo, porque él es el espíritu olvidado del verano del amor, él es POLÍTICAMENTE INCORRECTO.
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