Saber que volverá me devuelve un suspiro.
Porque volverá, tarde o temprano.
Es así, y le siento tan pero tan cerca, que sigo pensando que en el fondo nunca se ha ido.
Y como viene siendo costumbre esta tras cualquiera de esas esquinas ,esperando dar el disparo má certero al corazón.
Quizás sin razones ni motivos, pero lo hará.
Porque lo siente y si lo siente me basta.
No me susurrará frases al oído, no me acogerá con un abrazo, quizá ni se digna a acercarse, a dedicarme unas palabras, me conformaré con respirar su aire, como antes.
Pero ese antes de helados de limón entre las comisuras, de sol radiante, olas en la playa, gatos sobre los tejados y canciones sin definir, el antes de las monedas en el bolsillo y el sabor de su boca.
Por supuesto que no me querrá nunca, no escribirá nuestras frases en alguna pared ni escuchará mis canciones.
Pero ¿ qué esperabas ? Es el chico del tejado. Él es así.
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